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Centro de Conocimiento > creatividad

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23 resultados

Clara Cordero

 

Maestra de Infantil, diseñadora de experiencias de aprendizaje.

 

Forma docentes, coordina proyectos y gestiona comunidades de aprendizaje.

 

Dedicada especialmente al campo de la gamificación, el Visual Thinking, la competencia digital y comunicativa.

 

Totalmente en-red-ada. Participa en el proyecto No me cuentes historias.... Dibújamelas

 

Administra el blog Ágora Abierta, su espacio de Creatividad, Reflexión, Innovación y Aprendizaje.

 

Un tranvía llamado Creatividad

 

Una parte importante de lo que somos, de cómo actuamos, viene de nuestra propia creatividad.

 

Muchos alumnos se asustan o quedan bloqueados cuando intentamos hacer algo diferente en el aula, cuando nos salimos de lo globalmente instaurado como si lo demás no cupiera en el proceso de aprendizaje. Lo peor, es que esto también les sucede a muchos docentes.

 

Hoy quiero abrir un espacio de reflexión y oportunidad a la creatividad a través de una serie de dinámicas creativas simples que permiten el desarrollo de muchas competencias, necesarias para resolución de problemas, de colaboración y de comunicación. Abrir espacios dialógicos que den cabida a nuevas perspectivas, formas de pensar y a la reflexión del aprendizaje para hacer crecer el conocimiento desde la participación en una comunidad de aprendizaje.

 

Mis propuestas son:

 

  • Socializa para ti y para los demás. Perfecta para convertirla en un ice-breaker a la hora de crear un equipo nuevo en el aula y lograr una cohesión grupal inicial. Cada participante tendrá un folio doblado en 4 partes, cada una de ellas para una pregunta. En un primer paso favorece el autoconocimiento planteando cuestiones y reflexionando sobre cuál es la mejor opción y porqué. La respuesta puede hacerse escrita o dibujada:
    • Mi plato de comida preferido
    • Mis vacaciones ideales
    • Mi libro/película favorita
    • Mascota ¿sí o no? ¿Cuál?

 

A partir de ahí se crearán grupos que interactuarán con las respuestas dadas y ofrecerán sus opiniones del porqué de una u otra respuesta abriendo un espacio de debate y conocimiento mutuo.

 

  • Utiliza el visual thinking para pensar a lo grande, para visualizar objetivos de aprendizaje más allá de los previsibles. La dinámica es útil no sólo de cara a los docentes para globalizar sus materias y encontrar una visión compartida sobre un objetivo o proceso, sino también para los alumnos para organizar sus propios aprendizajes tratando de conectarlo con la realidad en busca de un producto cooperativo final para un proyecto. Crea una narrativa que incluya los puntos clave del proyecto:
    • Un título final
    • Una portada que incluya el resultado
    • Un brainstorming o generación de ideas inicial
    • Una cita que sintetice la idea
    • Imágenes que acompañen la visualización del proyecto
    • La organización como en capítulos de todos los elementos a tener en cuenta en el proyecto.

 

  • Emprende. Diseña un producto y reflexiona sobre el proceso creativo de construcción del mismo. Da alas a tu imaginación, a tu inventiva y crea. Piensa en una necesidad presente en tu aula o en tu comunidad (aprendizaje servicio). Puedes seguir un canvas o trabajar directamente sobre el resultado, analizando cómo llegar hasta él:
    • Contenido: ¿A quién va destinado? ¿Cómo lo denominas? ¿Cuáles son sus características? ¿Qué beneficios aporta?
    • Diseño: ¿Qué apariencia tiene? ¿Resulta práctico o útil? ¿Es fácil de crear? ¿Cómo lo compartimos/difundimos?
    • Acción: Puesta en marcha
    • Evalúa: ¿Ha sido útil para la comunidad a la que iba destinado? ¿Sugerencias de mejora?

 

  • Juega. El juego proporciona las dosis justas de las tres anteriores. Por un lado su factor cultural y social propicia la inmersión en entornos de aprendizaje compartidos. De otro las imágenes y narrativas que revelan son parte importante del proceso, así con los escenarios que crean, las recompensas que se otorgan y los recorridos que fomentan. Por último, las estrategias de resolución permanente de problemas, conflictos que van surgiendo durante la partida nos hace ser emprendedores continuamente, elaborando estrategias, reelaborando, aprendiendo y reflexionando y todo a golpe de dado.

 

 

¿Te subes al tranvía de la creatividad?

 

 

 

...

Autor/es: Clara Cordero

Autor/es: Clara Cordero

Fernando Trujillo Sáez aprende por todos lados. Lee y escribe donde puede. Habla donde le dejan. Le gusta escuchar. Enseña en la Universidad de Granada. Enreda y crece en @conecta13.

La lista de proyectos de los que aprende es EXTENSA

Los títulos, experiencias, investigaciones y todo lo demás que compone su CV es INNUMERABLE

Cuando sus INTERMINABLES ocupaciones se lo permiten REFLEXIONA en su blog

 

 

NOTAS PARA CONVERTIR UN CENTRO EDUCATIVO EN UN ESPACIO LIBRE DE LIBROS DE TEXTO

 

Paso 1: Compartir una visión

Los docentes tenemos tres fuentes experienciales, fundamentalmente, para configurar nuestra teoría de la enseñanza, esa base de conocimiento solo parcialmente explícito que subyace y da sentido a nuestra manera de enseñar. Esas fuentes son nuestra experiencia personal como estudiantes, nuestra formación inicial relacionada con la educación (en el caso de aquellos docentes que la hayan tenido) y nuestra propia práctica educativa. A partir de estas tres experiencias, junto con las lecturas que realicemos, el contacto con otros docentes y el conocimiento que tengamos de experiencias distintas de la propia, cada docente configura su particular manera de enseñar y de entender la educación.

 

Pues bien, en buena parte de esas experiencias el libro de texto tienen una presencia importante. Muchos de nuestros recuerdos infantiles y juveniles están ligados a libros de textos y muchas de nuestras prácticas educativas han sido mediadas por libros de texto. En este sentido, el libro de texto es un símbolo claro de nuestro pasado educativa personal, y con frecuencia tendemos a mixtificar y a mitificar nuestro pasado.

 

Por ello, el primer paso para declarar una escuela como espacio libre de libros de textos es compartir entre todos los miembros de la comunidad educativa una visión clara del tipo de educación, de aprendizaje y, consecuentemente, de enseñanza que queremos desarrollar y que, entonces, nos planteemos seriamente qué papel juega en esa visión el libro de texto. Para ello el diálogo y el consenso son el punto de partida, como son siempre la base para cualquier proceso de innovación educativa que aspire al éxito.

 

Paso 2: Curar contenidos

Si el centro va a prescindir del libro de texto como guía para el aprendizaje, es necesario concentrar nuestros esfuerzos en realizar un proceso de curación de contenidos de calidad. Es decir, tendremos que diseñar buenas preguntas para guiar el aprendizaje, localizar fuentes de información fiables, gestionar la información para hacerla manejable y para encontrar datos e ideas relevantes, procesar la información para resolver las preguntas de aprendizaje y para elaborar un producto final que recoja las conclusiones que se hayan alcanzado en el proceso.

 

Este proceso implica contar con estrategias, destrezas y herramientas que hagan de la curación de contenidos una tarea asumible y factible. Quizás el mejor consejo en este sentido es que, antes de eliminar los libros de texto, la comunidad educativa se dote de una rutina de curación de contenidos en la cual el flujo de información transcurra con normalidad dentro del claustro, entre el profesorado y los estudiantes y entre el centro y las familias. Cuando la curación de contenidos sea una práctica normalizada dar el salto a prescindir del libro de texto no será hacer el salto del ángel en el vacío.

 

Paso 3: Practicar los infinitivos

En una conferencia reciente (septiembre de 2016) tuve la suerte de escuchar a Roser Batlle exponer una serie de infinitivos que facilitan la tarea de diseñar proyectos de Aprendizaje-Servicio. Sin embargo, creo que esa lista de infinitivos puede ser extensible al diseño de cualquier proyecto en el marco del ABP (aprendizaje basado en proyectos) e incluso a las prácticas colectivas e individuales que se pueden adoptar en un centro libre de libros de texto.

 

Estos infinitivos para el diseño de proyectos son los siguientes: (1) transformar una experiencia previa de aprendizaje; (2) copiar un buen proyecto; (3) sumarse a un proyecto que ya se esté desarrollando; (4) ofrecerse a entidades y colectivos que gestionen proyectos educativos y (5) mapear necesidades y oportunidades del entorno que puedan ser afrontadas desde un proyecto de aprendizaje. Con este catálogo de infinitivos (a los que podríamos añadir los clásicos cortar y pegar) podemos reducir la ansiedad inicial cuando abandonamos el libro de texto y nos enfrentamos a la página en blanco: no es a través de nuestra (supuesta) genialidad individual como debe responder al reto de la enseñanza sin libro de texto sino por medio de nuestra inteligencia colectiva y sus productos colaborativos.

 

Paso 4: Revisar críticamente nuestras prácticas y materiales

Hacer de la escuela un espacio libre de libros de texto no puede tener como objetivo sustituir un material de calidad por unas fotocopias ilegibles, como denunciaba en junio de 2015 Michael Wilshaw[1], inspector jefe de la Ofsted británica. Ni tampoco puede contribuir a que en lugar de una secuencia didáctica pensada con esmero involucionemos a prácticas ineficaces. Si abandonamos el libro de texto tienen que ser para ofrecer una experiencia de mayor calidad, no peores prácticas y materiales.

 

En este sentido, es absolutamente necesario mantener un nivel alto de autocrítica hacia nuestras prácticas educativas y nuestros materiales. Nuestra efectividad como docentes pasa, en este sentido, por disponer de unos estándares de calidad ampliamente consensuados dentro del claustro para nuestras prácticas y nuestros materiales y que estén en línea con los objetivos establecidos, con las competencias que se deseen desarrollar y con las estrategias de evaluación que se vayan a poner en funcionamiento.

 

Paso 5: Usar herramientas y artefactos digitales

Una de las fuerzas motrices para la creación de espacios educativos libres de libros de textos es la incorporación de la tecnología e Internet al ecosistema educativo. Obviamente, sin ordenadores e Internet también se puede prescindir del libro de texto - tenemos muchos antecedentes y ejemplos en este sentido - pero es mucho más sencillo cumplir con eficacia algunos de los pasos anteriores (curación de contenidos, estándares de calidad, etc.) si contamos con la tecnología adecuada.

 

Así pues, para hacer del centro un espacio libre de libros de texto puede resultar de gran ayuda que seamos capaces de definir las actuaciones que queremos realizar en nuestra experiencia de aprendizaje y, a partir de ahí, que establezcamos qué artefactos digitales queremos crear y qué herramientas necesitaríamos. Para ello tendremos que considerar el nivel de competencia digital de los miembros de la comunidad educativa implicados y los recursos materiales (dispositivos, conexión, espacios) con los cuales contamos - asumiendo que la primera crece en el propio proceso de asumir nuevos retos y que los segundos nunca son los ideales pero sí tenemos que aspirar a que sean los suficientes para que la experiencia de aprendizaje sea satisfactoria.

 

Paso 6: Integrar el currículo

Una de las críticas fundamentales a los libros de texto es la contribución que han realizado a la compartimentalización del conocimiento en asignaturas estancas. En contrapartida, la definición del centro educativo como espacio libre de libros de texto debe aspirar a la integración del currículo superando así la división del mismo en materias, en casillas del horario y en materiales (aparentemente) mono-temáticos.

 

En este sentido, integrar el currículo supone una importante labor de colaboración entre distintos profesionales de la educación, y entre estos y otros agentes educativos externos al centro. Vincular las matemáticas y la física implica que diversos docentes trabajen juntos para acercar posturas, leer juntos el currículo, diseñar situaciones de aprendizaje conjuntas e incluso para localizar en el entorno a profesionales que a través del conocimiento de ambas materias resuelva problemas de la vida real.

 

Paso 7: Confiar en el proceso

¿Será sencillo hacer del centro educativo un espacio libre de libros de texto? No. ¿Será posible conseguirlo? , sin duda, pues muchos otros centros lo han conseguido en el pasado y están en ese camino en la actualidad: podemos, en este sentido, confiar en el proceso.

 

No obstante, ¿merece la pena? Todos los indicios parecen indicar que sí, pero debemos estar alertas ante la más mínima posibilidad de no estar ofreciendo una educación de calidad por haber abandonado los libros de texto. Si vamos a hacer lo mismo o incluso algo peor, no es necesario cambiar nada.

 

Solo si ponemos todo nuestro empeño en realizar una oferta educativa de calidad a nuestros estudiantes debemos acometer este reto: nuestra profesionalidad está en juego, sí, pero sobre todo lo que nos jugamos es la ocasión de ofrecer a nuestros estudiantes una experiencia deplorable o una experiencia memorable. Esa es la responsabilidad que debemos afrontar en la decisión de hacer de nuestro centro un espacio libre de libros de texto.

 

[1] http://www.independent.co.uk/news/education/education-news/ofsted-chief-attacks-schools-that-give-pupils-worksheets-rather-than-books-to-take-home-10321792.html

 

 

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En primer lugar, quiero desde aquí felicitar a todos mis alumnos y alumnas de 4º A por sorprenderme con su creatividad e imaginación, por ser competentes para generar contenido multimedia con sus dispositivos móviles, sin que su profesor sepa ayudarles en este ámbito, por afrontar todos los retos que se han encontrado por el camino hasta conseguir el producto final y por permitirme descubrir y fomentar algunas de sus capacidades ocultas.

 

Muchas gracias también a sus familias por apoyar la iniciativa autorizando las grabaciones y su difusión por las redes sociales, lo que obviamente repercute en una mejora de la formación desus hijos e hijas como ciudadanos y ciudadanas del s. XXI y en su preparación para la siguiente etapa educativa.

 

Por otra parte, uno de los valores añadidos a esta experiencia es que los vídeos producidos por cada equipo son diferentes, mostrando la personalidad de sus autores y autoras, destacando el trabajo colaborativo realizado y el desarrollo y formación competencial.

 

Me gustaría poder realizar esta experiencia con alumnos y alumnas que hayan participado con anterioridad en la misma y realizar una valoración de progreso.

 

 

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Domingo Chica Pardo

Licenciado en Filosofía y Letras, Filología Inglesa, por la Universidad de Málaga. Desde que acabó sus estudios universitarios, ha estado permanentemente unido a la Educación, bien como preparador de exámenes Cambridge o como profesor de un centro de idiomas de ciudad (1998-2006).

Fue a partir del curso 2006-2007 cuando comencé a desarrollar mi labor docente en mi centro actual, CDP San José en Vélez-Málaga (Málaga) en el que imparte Inglés, Lengua Castellana y Latín. Desde el curso 2011-2012, lo compagino como coordinador de bilingüismo del colegio.

Siempre he tenido especial curiosidad y motivación por aplicar metodologías activas en mis clases, cediendo a sus alumnos el protagonismo que realmente se merecen. Indagando por mi PLE, MOOCs y eventos educativos descubrí que lo que llevaba a cabo en mis clases tenía un nombre: flipped classroom. Presenté mi trabajo a la VI Edición de Premios BEDA (2012) que fue premiada a nivel nacional en un acto celebrado en Madrid. A continuación, todo ha derivado en algunas invitaciones, colaboraciones e intervenciones que resumo a continuación:

 

- Ponente sobre “El bilinguismo en los centros educativos” en EC Andalucía, Sevilla 2014.

- Ponente sobre “Flipped classroom: herramientas para dar el salto” en EC Andalucía, Sevilla 2014.

- Participación en el EABE 15 sobre mi experiencia en flipped classroom.

- Ponente y tallerista en el I Congreso Internacional sobre Flipped Classroom celebrado en la UIMP de Valencia. Julio 2015.

- Ponente y tallerista en la jornadas de aprendizaje móvil y flipped classroom en Baeza, noviembre 2015.

- Ponente en las jornadas sobre flipped classroom celebradas en el CEP de Murcia, diciembre de 2015.

- Ponente y tallerista en el III Simposio Internacional Mobile Learning celebrado en Sevilla, abril 2016.

- Formador y tallerista con Edelvives.

- Aspirante a curador de contenidos, reflexiona y comparte en domingochica.com

 

El aprendizaje (inter)conectado en una escuela desconectada

 

 

Profe, ¿puedo pedir una calculadora?” fue la pregunta con la que un alumno se dirigió a mí ayer minutos antes de hacer su examen. Esto es algo que nunca ha dejado de sorprenderme. Algo parecido me ocurrió en clase de Inglés cuando un estudiante debía adaptar los datos de unas gráficas obtenida tras un formulario para reflejarlas un texto. Había un dato que faltaba, pretendía que la competencia matemática apareciese en la tarea. Un alumno buscó su calculadora y obtuvo el dato que le faltaba. Desde su origen, la escuela ha ido incluyendo herramientas tecnológicas (pizarra, retroproyectores, vídeos, CDs, presentaciones…) que han ayudado a transmitir (sí, digo transmitir) los mismos contenidos de un modo distinto; contenidos que eran fijos, inalterables y cerrados. Sin embargo, dicha tecnología siempre ha tenido un enfoque o punto de vista: es el profesorado quien seguía transmitiendo los contenidos unidireccionalmente, mientras que los alumnos únicamente los recibían para ser solo recordados y comprendidos.

 

Y ahí nos hemos quedado: en la calculadora. Como el resto de la tecnología de entonces; limitándonos a seguir exponiendo, transmitiendo, examinando y vuelta a empezar. La escuela actual no ha sabido anticiparse a las circunstancias actuales, en las que la interconectividad y el aprendizaje en red avanzan cada vez más a pasos agigantados. Los alumnos que tenemos en las aulas demandan que hablemos su “idioma” y que les ofrezcamos aprendizajes que demuestren su saber hacer, su saber compartir, su saber reflexionar. Para ello debemos darle una vuelta de tuerca al concepto que tenemos de escuela, porque nos estamos quedando atrás en una sociedad cuyos sectores introducen la tecnología como mejora y aprovechamiento de sus servicios. En el caso de la escuela, la exigencia imperiosa de un cambio de perspectiva se hace más necesaria y visible, ya que no podemos obviar una realidad: nuestros alumnos no aprenden igual a como lo hicimos nosotros, por lo tanto, la escuela a la que acuden debe ofrecerles herramientas y entornos diferentes que les prepare para una sociedad en continuo cambio.

 

Los docentes hemos adoptado la tecnología para poder usarla en nuestra vida diaria ya que nos facilitan el modo en el que vivimos. Pero ese uso no transciende en la praxis docente, donde los contenidos siguen siendo ofrecidos del mismo modo, “desprofesionalizando” nuestra labor, ya que se nos muestra todo hecho; nos resta creatividad en el modo en el que nuestros alumnos aprenden, ofreciendo el mismo “producto” una y otra vez, creyendo que nos “sirve” de un curso para otro.

 

Debemos repensar la educación. Más bien, debemos rediseñar la educación para que camine al ritmo de una sociedad interconectada que aprende al instante, se socializa y comparte; la escuela ha dejado de ser el lugar de aprendizaje, para convertirse en un lugar de aprendizaje.

 

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El uso de los blogs en FP es una experiencia que continúa siendo recomendable gracias a la motivación que provoca en el alumnado, la exigencia que les supone y el aprendizaje -tanto para el profesor como el alumno- que significa. Una experiencia que siempre sorprende por la calidad de unos artículos o posts donde los alumnos pueden desarrollar su potencial creativo y expresar sus propias ideas u opiniones.


Tal vez, por los años de existencia que tienen los blogs, no se pueda tildar de innovadora esta práctica educativa, pero entiendo que el uso de los blogs nos permiten de modo consustancial la participación activa del alumno en su propio aprendizaje así como del uso de las últimas herramientas tecnológicas que pueden ser añadidas como contenidos propios del blog. 

 

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No hay nada como trabajar con un alumnado motivado; y para ello, hay que dejar que trabajen sin ataduras. Debemos dejar volar su imaginación y creatividad. Hay que guiar en los contenidos, es cierto, pero debemos intentar que sean ellas y ellos las que trabajen, se muevan, investiguen y disfruten para aprender mejor. Eso sí, en el aula. Y la mejor manera es crear, siempre crear cosas nuevas. Cuando una persona elabora es cuando mejor afianza lo que está aprendiendo. Es decir, "con creatividad y chromakey al infinito y más allá".

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