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Marian Calvo es profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Arrigorriaga BHI de Vizcaya.  El centro de su identidad digital es Hautatzen.net . Desde 2009 se interesa por el uso de las TICs y su aplicación en el aula como herramientas para trabajar con metodologías activas. Ha recibido el sello Buenas Prácticas 2.0, Leer.es y el Primer Premio Internacional de Educared 2010. Además forma parte de EducaféBilbao, un espacio de tertulia y aprendizaje surgido del MOOC sobre Aprendizaje Basado en Proyectos en el INTEF.

 

 

Estos días de descanso he aprovechado para ordenar y reorganizar material analógico y digital que tenía pendiente. Entre varias cosas, me he paseado por mi Feedly, que la verdad, estaba un poco descuidado. Sentía la necesidad de reencontrarme con los blogs. No entendía bien por qué me contaban tan poco últimamente. Y claro, con Twitter, Facebook y demás redes sociales, la gente publica menos o simplemente ya no lo hace. Estaba suscrita a unas cuantas bellas durmientes. Me ha dado cierta pena comprobar cómo blogs que hace no mucho tiempo eran total referencia, hoy llevan meses sin actualizarse, medio abandonados y se han quedado casi en el olvido. ¿Por qué?

 

Las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC), asociadas a la informática y al manejo de la información, llegaron al ámbito educativo para replantear la necesidad de incorporar los dispositivos tecnológicos (ordenadores, pizarra digital, dispositivos móviles…) y el uso de Internet como un espacio más para generar interacción, colaboración, nuevos contenidos y gestión de la información. Los blogs tuvieron en este momento un fuerte auge y fueron un espacio en el que plasmar tutoriales sobre el funcionamiento de muchas herramientas y recursos que de repente estaban a nuestra disposición. Parecía que sabiendo manejarlas ‘ya éramos profes TIC’. Estábamos ante un mundo nuevo. Muchas entradas en los blogs eran de una total defensa de las TIC. Los edublogueros publicábamos sin parar todo tipo de recursos encontrados en la red. Surgieron muchas plataformas de edublogs, concursos…

 

Luego nos dimos cuenta de que el uso de las TIC no implicaba necesariamente el desarrollo de aprendizajes, competencias y conocimientos. Dimos el paso a las Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento (TAC), nos fijamos más en la formación que en la información. Empezamos a invisibilizar las herramientas para centrarnos en el conocimiento como resultado de un proceso de aprendizaje virtual. Es entonces cuando los objetos digitales están pasando a segundo plano y los blogs empiezan a evolucionar en sus contenidos hacia una muestra de trabajos en colaboración, la mayor parte de las veces entre profesores de centros diseminados por todos la geografía trabajando sobre un mismo tema. La comunidad bloguera se relaciona ya por proyectos y se les da visibilidad en los blogs de los profesores y en nuevos blogs cuya identidad son los propios proyectos.

 

Aparecen las TEP (Tecnologías de Empoderamiento y Participación) y pasamos a desarrollar competencias tales como la autogestión, el autoaprendizaje y la participación. Como profesionales de la educación debemos estar en un proceso de desarrollo de aprendizaje continuo. Importa que sepamos buscar y filtrar la información en la red, ‘curar los contenidos’ . Aparecen los MOOCs y con ellos se inunda la red de nuevos blogs que son portafolios de trabajo y de reflexión del profesor sobre ese autoaprendizaje y de la expresión de participar en proyectos comunes de aprendizaje en red. Algunos blogs se convierten en portafolios personales y en el centro del PLE (Entornos Personales de Aprendizaje) del profesor.

 

Y así han ido apareciendo y desapareciendo blogs, aletargándose otros o naciendo de un mismo autor varios. Pocos son en los que hoy se pueda ver toda la evolución, que en mi opinión es un tesoro. Ese tesoro es el blog del profesor en el que se puede visualizar su trayectoria y aprendizaje, con el que todos podemos seguir aprendiendo con él. Da la sensación de que muchos edublogs han sido un fuego artificial, una entidad de vida corta, una moda. En algunos siento que hay esperanza de vida latente porque leo a sus dueños en las redes sociales y sé que están ahí, con cientos y hasta miles de seguidores y con decenas de publicaciones en forma de tweets rápidos, efímeros, líquidos. Pero, ¿y sus reflexiones? ¿y su escritura? ¿y su palabra fruto sus aprendizajes y experiencias? Se echan de menos.

 

Inmersa en estos pensamientos se me ocurrió plantear en Twitter la pregunta por aquello de encontrar los nuevos referentes y saber si seguimos leyendo blogs: ¿cuál es tu #edublogfavorito? . Y lo cierto es que hay respuesta y he encontrado buenas sugerencias que he añadido a mi reader. Os dejo el timeline del Storify o si lo preferís las últimas publicaciones con el hashtag en Twitter

 

 

 


 

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Toni Solano es profesor de Lengua y Literatura y Coordinador del Prácticum de Secundaria en el IES Bovalar de Castellón de la Plana. Imparte cursos de formación del profesorado y ha sido profesor de Didáctica de la Lengua en la Universitat Jaume I. Es conocido también por su blog Re(paso) de lengua y por su participación y creación de proyectos colaborativos: Callejeros Literarios, Homenaje a Miguel Hernández, Un paseo con Antonio Machado, Piénsame el amor y te comeré el corazón, El Quijote sincopado o El barco del exilio. Ha recibido el sello Buenas Prácticas 2.0, Leer.es y el premio Espiral Edublogs. Actualmente participa como tutor en los cursos en red del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF).

 

 

 

Diez años de Twitter: entre el pasquín y el dazibao

 

Serios y compungidos se aproximan al Muro de las Lamentaciones. Lo llevan haciendo durante siglos. Dejan un papelito con sus plegarias entre las grietas ya milenarias. Confían en un dios omnipresente que, desde el otro lado del muro, lee con sigilo sus mensajes y atiende sus demandas. Al marcharse, anhelan que ese deseo escrito quede grabado en su divinidad ad aeternam, como un grafiti indeleble; pocos quieren pensar en el terrible momento en que sus notas serán recogidas y enterradas en el monte de los Olivos, en una ceremonia más profiláctica que devota, necesaria para dar cabida a nuevas plegarias. 

No pensemos que ese atávico impulso de exteriorizar los deseos y peticiones es exclusivo de los visitantes de Jerusalén. Hace siglos, el pasquín nació como hojita satírica pegada a una estatua de Roma, no sabemos bien si de la mano de un zapatero tan ingenioso como mordaz, o de la de los alumnos burlones de un maestro de gramática. Los pasquines recorrieron la historia desde entonces, sublevando a las minorías oprimidas por la política y la religión. Allá donde había una injusticia, se podía encontrar un pasquín pegado precariamente en la pared. Pasquines pergeñados en sótanos oscuros por impresores arriesgados; pasquines encolados en noches apresuradas; pasquines con sabor a rebelión.

 

 

Mientras esto ocurría en nuestro cercano Occidente, en la lejana China también los ciudadanos andaban ávidos de información, sobre todo bajo la censura imperial, así que decidieron usar el dazibao, una especie de mural pegado en la pared, en el que se podían hallar noticias, reflexiones morales, críticas ideológicas… A su modo oriental, las inmensas minorías chinas tejían también a la sombra de las murallas sus gritos de tinta. 

 

Es evidente que todas las tradiciones evidencian fallos estructurales, pues fueron diseñadas para sociedades menos numerosas, menos impúdicas o menos ruidosas. Si tuviésemos que inventar hoy las nuevas fiestas y religiones, las diseñaríamos a prueba de multitudes: los sanfermines, por ejemplo, se correrían por el Paseo de la Castellana y la tomatina en los Monegros; el Muro de las Lamentaciones, por supuesto, sería un mural virtual con sticky notes… y los pasquines y dazibaos se habrían formado al amparo de una red social: las minorías discrepantes buscarían sin duda cobijo y difusión en Twitter, esa red que cumple ahora diez años. 

 

 

 

Basta darse un somero paseo por Twitter para ver que el espíritu que hizo surgir pasquines y dazibaos sigue vivo en forma de tuiteos. Sus usuarios vierten en ella todo aquello que en su día se pegaba en las paredes, en los tablones de anuncios, en los corchos de la oficina: la crítica, la burla, la protesta, el sarcasmo, la indignación, el grito desesperado… Twitter se ha convertido en un espacio alternativo en el que esas minorías encuentran la noticia que nunca verán en la televisión, el aviso que jamás les dará su banco, la opinión que ocultan los diarios.

 

Es cierto que en Twitter encontrarán también publicidad encubierta, propaganda institucional, romanticismo caduco, ñoñería existencial, pero, del mismo modo que los lectores de pasquines habían de andar ojo avizor para estar al día, los tuiteros avezados deben filtrar la información para quedarse con lo más sustancial: la ya extinta “ballena de Twitter” podría haber sido el símbolo de ese filtrado del plancton comunicativo. Alguno dirá que no todos los usuarios de Twitter buscan esa información alternativa y, en efecto, supondría una reducción inapropiada juzgar al todo por la parte.

Sin embargo, cuando analizamos la literatura, por ejemplo, dejamos de lado ciertos subgéneros que no consideramos canónicos -la novela rosa, el folletín, la novela del oeste…-, sin que ello implique expulsarlos del panteón literario. Considero que, en Twitter, el principal género es el que representa el discurso alternativo, esto es, la opinión divergente, la crítica, el chiste, la protesta, la apología, la réplica, la elegía… en fin, pasquín y dazibao. Discurso alternativo es mantenerse al día en un mundo anclado en la rutina, es agitar conciencias en un ambiente pasivo, es refrescar la memoria ante el olvido general, es rescatar informaciones útiles frente a unos medios anestesiados por noticias repetidas hasta la saciedad, es proponer visiones distintas ante problemas mal resueltos, es buscar la innovación cuando la tradición es ineficaz, es hallar amigos en una tierra de zombis, es dialogar en un mundo de sordera social. Todo eso es discurso alternativo, todo eso es, para mí, Twitter. 

 

 

Una vez definidos los contenidos de Twitter, entramos ahora a plantear las modalidades, las diferentes manifestaciones de ese discurso alternativo, y para ello recurriré a ciertos tópicos que me servirán de alegoría ilustrativa. Mientras Occidente basa sus revoluciones en el arrebato y cierto efectismo impulsivo, Oriente se mueve con la levedad del aleteo de una mariposa, con el pausado ritmo de las secuencias del tai chi. Mientras el dazibao fluye bajo los preceptos del feng shui formando un río revolucionario, el pasquín agita nervioso el pendón de la rebelión. De igual manera, tenemos tuiteros que se exaltan con soflamas incendiarias por la mañana mientras por la tarde recomiendan viajes a islas paradisíacas; y tenemos tuiteros que van tejiendo sin ruido una implacable red de acción social a través de un lento pero persistente acopio de tuiteos libertarios. Si el pasquín tiende al trending topic, el dazibao lo hace a la marea. No es difícil imaginar ciertos tuiteos como las “95 tesis” de Lutero pinchadas en Wittenberg o como el “Yo acuso” de Zola en el diario La aurora. Son voces que soliviantan, proclamas que enganchan a miles de tuiteros, abanderados a veces por figuras de relieve dentro de las redes sociales. Es la búsqueda del efecto guerrilla, del factor sorpresa, de las palabras como dardos o como bombas incendiarias. Pero, no todo es acción directa; hace muy poco se hizo popular el fenómeno de las mareas ciudadanas, en las que la punta de lanza se sustituye por una ola con fuerza imprevisible. Cuesta un poco más vislumbrar la soterrada labor tuitera de muchos movimientos sociales que crecen en la red gracias al goteo continuo de pequeñas argumentaciones retuiteadas a hurtadillas y que constituyen esas mareas, a menudo más eficaces en la calle que en las redes. Diferentes modos, diferentes visiones. Incluso podríamos decir que esta división oriente-occidente puede darse en un mismo individuo: hay días en los que uno se puede sentir Pancho Villa, mientras otros se despierta con el cuerpo a lo Gandhi.

 



En cualquier caso, tanto la guerrilla tuitera occidental como el imparable ejército oriental han elegido esta red social como vehículo del discurso alternativo que se postulaba arriba como hecho diferencial de Twitter. Cientos de docentes -al igual que miles de administrativos, mecánicos, autónomos, ingenieros o marinos mercantes- cocinan sus protestas y burlas en la soledad de sus aulas, oficinas, talleres y hogares, que sustituyen a los sótanos de la revolución; han reemplazado al impresor cómplice por un dispositivo informático y una red de contactos afines. Los tuiteros lanzan sus pasquines y dazibaos aprovechando las esquinas más transitadas de la red, con la certeza de que serán leídos por sus cofrades de la minoría silenciada, pero también con la esperanza de captar nuevos acólitos.

Los tuiteros saben también que el poder les tolera esa rebeldía porque sus hojas volantes se despegan enseguida arrastradas por el viento. Los tuiteros son conscientes de que una lápida es menos visible que un grafiti, y por eso son más dados a escribir que a actuar, a no ser que los envuelva la marea. En este contexto, vivir en Twitter es columpiarse entre el pasquín y el dazibao, siempre indignados o, al menos, periféricos. Como consuelo nos queda el término medio de ese balanceo, un respiro en el que podemos colgar plegarias en ese muro digital de las lamentaciones, con la tranquilidad de que no las enterrará ninguna brigada de limpieza y que permanecerán visibles hasta la eternidad, si es que dicho concepto existe en el mundo virtual.


@tonisolano


Mis otros artículos sobre Twitter:

21 días en Twitter
El corrillo digital de Twitter
Privacidad y Twitter en Secundaria

 

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En este trabajo se presenta una revisión documental sobre el uso educativo de los blog, llamados Edublog, los cuales, de acuerdo a sus características y al carácter individual que cada persona, pueden ser considerados entorno personales de aprendizajes o lo que, comúnmente, llamamos PLE (Personal Learning Environment. En este sentido, presentamos la definición, características más resaltantes, los recursos de aprendizajes que se pueden utilizar y los pasos claves para generar un edublog, el cual, una vez que toma ciertas características, se convierte en un PLE.

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Internet se ha convertido en un recurso educativo imprescindible para todos los docentes ya que ofrece abundantes posibilidades didácticas.

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El CEIP Cardenal Cisneros de Villanueva Mesía, Granada, desde hace mucho tiempo viene experimentando el uso de las TICs como recurso de aprendizaje. Desde el curso pasado venimos usando los blogs como herramienta de trabajo cotidiana que el alumnado de forma habitual viene usando para hacer sus tareas. Actualmente existen tres blogs que están insertos en la web del cole y desde los que se proponen diversas tareas.

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El uso de blogs en el ámbito educativo es una realidad in crescendo que ha propiciado el desarrollo de un género reciente: el edublog. El objetivo de este proyecto de buenas prácticas e innovación consiste en diseñar e implementar un edublog como herramienta accesible para la publicación de contenidos curriculares en la red. Bajo el dominio http://carnavalparatodos.blogspot.com.es/ se presenta la experiencia “Carnaval para todos” desarrollada en el CEIP Los Álamos de Murcia, un centro que alberga una gran diversidad en su alumnado y apuesta por la inmersión de la tecnología en sus aulas. Se ha llevado a la praxis en segundo ciclo de educación primaria con una duración de 7 sesiones. Los resultados denotan que nos encontramos ante generaciones eminentemente tecnológicas posicionadas a favor del formato digital frente al impreso.

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