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Bibliocata, lecturas no curriculares (y clandestinas)

Artículo

Lourdes Domenech Cases

twitter@lourdesdomenech

bloghttp://apiedeaula.blogspot.com

Web: http://www.materialesdelengua.org

 

Catedrática de Lengua y Literatura castellana en el INS Serrallarga de Blanes. Es webmaster, junto a su compañera Ana Romeo, de  http://materialesdelengua.org, premio Fundación Telefónica de Innovación Educativa 2012.  Desde 2005, escribe en  http://apiedeaula.blogspot.com, un portafolio docente, con el que en 2007 ganó el primer premio Edublogs, en la categoría de profesores.

Ha colaborado en tareas de formación en la UDG (Universidad de Girona) y en la UB (Universidad de Barcelona). Desde hace unos años ha ampliado su formación docente en el ámbito de las bibliotecas escolares. Y desde este curso, posee el perfil profesional de "Lectura y biblioteca escolar" que otorga el Departament d'Ensenyament.

 

Bibliocata, lecturas no curriculares (y clandestinas)

 

Modos de lectura curricular

 

 

Son muchos los modos (y las modas) con que se aborda el fomento de la lectura cuando esta es curricular; muchas las experiencias que apuestan por alimentar el hábito lector mediante #lecturassinexámenes. Como ondas, la lectura se expande en los booktrailes, las tertulias dialógicas, los encuentros literarios intergeneracionales, las dramatizaciones, los recitales, los informativos literarios, las postales literarias, las recomendaciones radiofónicas, los homenajes, las rutas literarias... Basta con seguir los blogs de @tonisolano, @mjchorda, @nachogallardo, @diegolengualit, @evroes, ‏@bloggeando, @trestizas@hautzauten y otros docentes de lengua, para ver su compromiso con la lectura -de clásicos o novedades- en el aula. Este blog también se ha hecho eco de actividades en torno a la lectura, pero hoy no quiero hablar de propuestas curriculares sino de la experiencia de moderar un club de lectura en la biblioteca del centro.

 

BIBLIOCATA es el nombre de nuestro club. Catamos lecturas de distinto calado y sabor. Somos un club joven (3 cursos) formado por adolescentes a los que les apasiona leer. Hacía tiempo que sentía la necesidad de ofrecer a estos chicos un lugar de encuentro. Y un buen día, decidí inaugurar el club, buscar un nombre y hacer la publicidad extensiva a todos los alumnos de Segundo Ciclo de la ESO y bachillerato. Es una apuesta vinculada a nuestra biblioteca (Biblioserra), pero que hago libremente, sin contar con horas, ni descuentos y sin otro objetivo que el de conversar sobre libros (sin fichas, ni registros, ni actividades...). Algunos son alumnos míos, pero otros son usuarios que vienen a la biblioteca y se acercan a mi mesa buscando conversación sobre autores, títulos y épocas. ¡Un placer!
Hay mucha literatura sobre cómo crear un club (véase más abajo), lo que me obliga a preguntar si sigue Bibliocata la ortodoxia de un club de lectura tal y como lo describen los expertos. La respuesta es sí, ya que:

 

  1. nos une el amor por los libros y el deseo de compartir nuestra opinión sobre las obras leídas. Somos un grupo de no más de 15 personas. 
  2. nos reunimos con una cierta periodicidad. Este curso hemos celebrado seis tertulias. Abrimos y cerramos con dos obras de ciencia ficción (Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y Solaris de Stanislaw Lem) y en el intermedio hemos leído a Laforet, Bolaño, Kafka y Orwell.
  3. disponemos de un lugar de reunión. La mayoría de las tertulias se han llevado a cabo en la biblioteca del centro, pero hemos cerrado el año lector con un encuentro en el altillo de una cafetería situada en un edificio con encanto.
  4. tenemos acceso a lotes de libros, gracias a la Biblioteca Comarcal de Blanes con la que gestionamos el préstamo interbibliotecario.

 

Mensaje de un integrante del club, alumno de 3º de ESO

 

Entonces, ¿qué es lo que hace que Bibliocata, en su tercer año, sea especial? Sus integrantes y el hecho de que, a pesar de la carga académica -algunos cursan bachillerato-, su apetito lector no se haya saciado con las seis lecturas de este año y se hayan reunido clandestinamente en casa de uno de sus integrantes para comentar a Salinger (El guardián entre el centeno), Stevenson (El club de los suicidas), Golding (El señor de las moscas) y Lovecraft (El horror de Dunwich). A esta lista hay que añadir otros títulos que, individualmente, han leído fuera del club (o clubes).  Compran novedades y también ejemplares en el Hospital de libros, una tienda de segunda mano de nuestra localidad. Han descubierto el placer de comparar ediciones y algunas editoriales se han ganado su confianza (Impedimenta o Zorro rojo).



Desde que me confesaron el secreto (¡inimaginable!), me invitan a leer las obras de Clandestinos, su club, para el que han creado su propio ex libris. Bibliocata les ha unido. Eran amantes de la lectura sin saber que otros también lo eran. Han trabado una fuerte amistad en la que media la literatura en estado puro. Un padre me dijo agradecido que Bibliocata había conseguido que su hijo, lector voraz en la primaria, saliera del dique seco en el que había caído. ¿Hay mejor regalo?
 


Epílogo (necesario)

 

Procedencia de la imagen

 

La imagen que acompaña este epílogo es la metáfora ideal para mostrar la lucha de muchos docentes por hacer visible la biblioteca en los centros de secundaria. Hace años que algunas comunidades emprendieron la dignificación de las bibliotecas escolares. A pesar de que se ha andado un buen trecho, queda mucho camino por recorrer. 

A finales de mayo asistí a un encuentro de bibliotecas escolares. José García Guerrero (@pepegarguerrero) dio la conferencia de apertura con el sugerente título El quehacer de las bibliotecas escolares. La utilidad de lo inútil, cuya segunda parte remite al enjundioso ensayo de Nuccio Ordine. García Guerrero explicó la situación en Andalucía y entonces advertí que, en materia de bibliotecas, había grandes diferencias entre su comunidad y la mía (y me entristecí). Baste el ejemplo de que en Cataluña no es prescriptivo que se den horas lectivas al responsable de la biblioteca (sí lo es en Andalucía). A pesar de que la normativa, establece que la Administración debe proveer a las bibliotecas de los recursos necesarios, en la práctica no es así. En Cataluña, todo lo relativo a la biblioteca escolar queda recogido bajo documentos que vienen encabezados por palabras como "directrices" u "orientaciones". Nada es de obligado cumplimiento para los equipos directivos, ni la carga lectiva, ni la dotación de fondos, lo que deja a muchas bibliotecas en situación de desamparo. Salvo la falta de prescripción, a mi parecer una laguna legal importante, es verdad que el Departament cuenta con un amplio programa de formación y en su deseo por hacer visible el trabajo que se está realizando en los centros, este curso ha incluido entre los perfiles profesionales el de "lectura y biblioteca escolar".   

Pero conviene no olvidar que es gracias a la dedicación y al compromiso de muchos que existe una red de bibliotecas en marcha, con muchos docentes que trabajan con pocos recursos, que no echan cuentas de las horas que ello les supone, que se forman y que luchan por que la biblioteca sea un espacio de aprendizaje vivo y útil para los jóvenes.

..........

 

 

Año de publicación: 2016

Publicado Por CITA

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Editores: Carmen Iglesias Bueno · CITA , Editores Biblioteca Escolar Digital · Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas

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