formularioHidden
formularioRDF
Login

Registriere dich

Oder, falls du lieber...

 

Panel Information

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y analizar los hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.

Centro de Conocimiento

facetas

245 Ergebnisse

Este trabajo es el resultado de la tesis doctoral de Dña. Ana Severina Martín Martín, bajo la dirección de los Doctores D. Gonzalo Musitu Ochoa y Dña. Susana Lucas Mangas.

 

En esta investigación se parte de la realización de un análisis la Ribera del Duero vallisoletana, análisis de una realidad concreta cuyas conclusiones generales pueden ser fácilmente extrapoladas a otros ámbitos rurales, contemplando la posibilidad de adaptaciones en la singularidad de cada territorio. Los resultados obtenidos se ponen en relación con la realidad rural de nuestro país. Este análisis nos permite identificar la despoblación como principal problemática del medio rural, enmarcada en un fenómeno de calado superior, como es el de los desequilibrios poblacionales; esto es, existen zonas sobrepobladas y zonas despobladas, en ambos casos con consecuencias negativas para su población y para la sociedad en general.


Centramos nuestra intervención en 4º de ESO, ya que es el momento en el que el alumnado debe decidir si sigue estudiando o no, y si lo hace vinculado al ámbito rural o fuera de él. De este modo, se establece un doble objetivo: por un lado, conocer qué opina la población joven del medio rural sobre los pequeños municipios y por qué piensa eso; y, por el otro, que sean capaces de identificar lo que este ámbito les ofrece y lo que este colectivo pueden ofrecer a sus pueblos, de manera que tomen la decisión de vincularse a sus localidades de la forma que estimen oportuno (vivienda, trabajo, ocio, etc.) o no hacerlo si no les resulta atractivo, pero, siempre de manera autónoma y crítica, de acuerdo a sus necesidades, demandas y expectativas.


Tomando como referencia el proyecto piloto previamente realizado en el I.E.S. “Conde Lucanor” de Peñafiel (Valladolid), establecemos dos grupos, el grupo experimental integrado por el alumnado de los centros “Conde Lucanor” de Peñafiel y “Río Duero” de Tudela de Duero, ambos en la provincia de Valladolid; el grupo control, compuesto por el alumnado del I.E.S. “Duque de Alburquerque” de Cuéllar (Segovia).


Teniendo en cuenta lo anterior, elaboramos y llevamos a la práctica un programa de actividades basado tanto en los contenidos que el alumnado estudia habitualmente en clase, como en la forma en la que esos contenidos les pueden ayudar a conocer, mejorar y transformar sus pueblos. El programa está compuesto por 11 sesiones que se enmarcan en diferentes asignaturas, según su contenido, y se realizan a lo largo de un curso académico. En todo momento, el alumnado es el protagonista del proceso encargándose del diseño de propuestas que contribuyan a incrementar el atractivo para fijar población (incluido su propio colectivo) y para atraer a nuevos residentes.

 

 

Ana Severina Martín, autora de la Tesis Doctoral. Purificación Cardenal, profesora del I.E.S. “Conde Lucanor” de Peñafiel (Valladolid). Cristina Martínez, Cristina Martín y Patricia Andrés, alumnas del I.E.S. “Conde Lucanor” de Peñafiel (Valladolid y promotoras del proyecto de solicitud de cambio de la definición de “rural” en el Diccionario de la RAE.

 

Para ver el informe completo hacer clic en el TÍTULO

 

 

...

RESUMEN DE LA EXPERIENCIA

En los años 90 se produce un gran cambio al extenderse la obligatoriedad de la educación hasta los 16 años y, por ello, el acceso de todo el alumnado a la enseñanza secundaria, incluido el alumnado con necesidades educativas especiales (nee).


En este contexto es donde comienza nuestra experiencia con la formación de un grupo de trabajo de profesores y profesoras de secundaria de distintas especialidades, familias y profesionales de la Asociación Granadown, que se desarrolló desde el año 2000 al 2003. La motivación e inquietud de este grupo giraba en torno a la atención de la diversidad en la educación secundaria.


El profesorado sentía la necesidad de introducir en su práctica docente nuevas estrategias y las familias no comprendían por qué en la educación secundaria la única medida para sus hijos era el aula de apoyo, en espacios y tiempos diferentes a los de sus compañeros.


Con el apoyo de la Administración y la Asociación Granadown, en el curso 2003-2004, se inicia un proyecto en el instituto de nueva creación “IES Laurel de la Reina”, en La Zubia (Granada). Para comenzar se cuenta con cuatro profesoras con destino en comisión de servicios quienes adquieren el compromiso de poner en práctica las reflexiones y conclusiones de esos tres años anteriores en la creación de un contexto inclusivo.


Los siguientes trece cursos de la experiencia avalan que las prácticas inclusivas han abierto puertas y han dado muchas satisfacciones al profesorado, a las familias y, sobre todo, a un alumnado que, en su punto de partida, estaba abocado a la exclusión del aula ordinaria y de una educación común con los compañeros de su edad y a la que tienen derecho desde el 13 de diciembre de 2006 , con la aprobación de la Convención
Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en la ONU.

 

 

OS INVITAMOS A LEER Y DESCARGAR LA EXPERIENCIA HACIENDO CLIC EN EL TÍTULO: LA INCLUSIÓN EN EL IES LAUREL DE LA REINA

 

 

...

Pinceladas de ilusión

tipo de documento Informes

Actualmente, y es una suerte, la inclusión es un tema candente en nuestra sociedad. Sin duda, ello se debe al clamor de asociaciones, familias, docentes y movimientos sociales que luchan por hacer realidad la creación de espacios accesibles en los que todos tengamos cabida. Ello supone hacer frente a las barreras que limitan el derecho a una educación inclusiva.


Antes de adentrarme en el mundo de la inclusión, me gustaría aclarar que este artículo no pretende teorizar acerca de qué es o qué no es, de quiénes son los sujetos objeto de la misma o cómo deben actuar los agentes implicados en esta, aunque se darán algunas pinceladas al respecto. Tampoco soy una especialista en este tema. Simplemente, ante la insatisfacción en mi trabajo, como maestra de Audición y Lenguaje, decido plantearme cómo acabar con esa brecha. Es en este momento, cuando empiezo a tomar conciencia de que existen otras formas de enseñar y también de aprender.


Así pues, lo que se pretende es describir algunas actuaciones que repercuten positivamente en la creación de aulas y centros más inclusivos, o al menos, abiertos a emprender este camino. Por tanto, se tratarán prácticas en un marco real, desde la perspectiva de una docente inmersa día a día en esta ardua tarea, en la que tanto medios como administraciones, como el desconocimiento o falta de formación de algunos profesionales, lleva en bastantes ocasiones a crear barreras difíciles de derribar.

 

La UNESCO define la inclusión como un movimiento orientado a transformar los sistemas educativos para responder a la diversidad del alumnado. Es fundamental para hacer efectivo el derecho a la educación con igualdad de oportunidades, y está relacionado con el acceso, la permanencia, la participación y los logros de todos los estudiantes, con especial énfasis en aquellos que por diferentes razones, están excluidos o en riesgo de ser marginados.

 

El propósito de la educación inclusiva es permitir que los maestros y estudiantes se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema, sino como un desafío y una oportunidad para enriquecer las formas de enseñar y aprender. (UNESCO, 2005)


Esta definición se circunscribe al ámbito educativo y escolar, en el cual se desarrollan mis propuestas, enmarcadas en un centro ordinario. Dichas actuaciones siempre se realizan teniendo en cuenta que de ello dependerá la participación del alumno en la sociedad.


En este marco, hablar de inclusión es hablar de atención a la diversidad y de sus implicaciones. Por tanto, debe ser considerada como una búsqueda interminable de formas más adecuadas de responder a la diversidad (Ainscow, Both y Dyson 2006). A lo largo de este proceso, es preciso y prioritario, no perder de vista la búsqueda de respuestas adecuadas y ajustadas a las necesidades reales que presentan los alumnos
(individual y socialmente considerados). Para ello, recurrimos al uso de los medios que en ese momento estén a nuestro alcance.


A lo largo de los años, a partir de investigaciones, estudios y reflexiones, van surgiendo propuestas para abordar la inclusión. La mayoría de ellas, con las que estoy totalmente de acuerdo, están basadas en el uso de metodologías activas y participativas. Convencida de que es el camino a seguir, actualmente mi formación, siempre desde un enfoque práctico, gira en torno a ellas.


Tres aspectos claves en todas mis actuaciones y propuestas son: una actitud abierta y colaborativa, los principios marcados por el Diseño Universal de Aprendizaje y el uso de las TIC.


Por otra parte, considero que no existe un único itinerario para todos. El proceso a seguir difiere de un centro a otro, e incluso en aulas de un mismo centro, ya que está mediatizado por el contexto inmediato y no solo por el tipo de alumnado. Ello implica conocer bien la realidad de la que partimos y, al igual que en cualquier actuación o proceso que iniciamos, es necesario partir de una evaluación (indagación y reflexión) de esta. Para ello disponemos de algunas herramientas como Análisis DAFO y el Index for Inclusión, elaborado por Tony Booth y Mel Ainscow (2002). Con respecto a esta última se puede consultar la 3ª edición traducida y adaptada por Gerardo Echeita, Yolanda Muñoz y Marta Sandoval “Guía para la Educación Inclusiva”.


Tras realizar alguno de estos análisis, y detectadas las barreras que nos impiden avanzar hacia la inclusión, sería el momento de iniciar planes de mejora que estén a nuestro alcance. A veces, puede ser oportuno comenzar con actuaciones puntuales que sirvan de ejemplo, transmiten nuestro entusiasmo y despiertan motivación.


 

Este informe ha sido redactado por Lucia Fernández Vivancos (@lucilogo) para descargártelo completo debes hacer clic sobre el título: Pinceladas de ilusión

 

 

...

La inclusión es un proceso que transforma las escuelas y, por tanto, las aulas, en entornos de aprendizaje y convivencia en los que todos los alumnos y alumnas se sienten acogidos, protegidos y reconocidos. Podemos definir un aula inclusiva como la que ha evaluado el grado en el que existen barreras de acceso físico, sensorial o cognitivo y una vez identificadas las ha minimizado –con ayuda de los profesionales de orientación y apoyo si es necesario–, permitiendo que todo el alumnado esté presente, participe y aprenda en condiciones de igualdad.

 

No hay una única manera de hacer que tu aula sea más inclusiva, por suerte, hay diversas metodologías, estrategias, organizaciones de aula, tecnologías, etc. que han demostrado su eficacia. Independientemente de cuál utilices, si tu finalidad es conseguir un aula más inclusiva, encontrarás a continuación una serie de preguntas que te ayudarán en la reflexión inicial.
Entre las distintas perspectivas con las que abordamos las actividades educativas, una que me parece muy interesante es la gamificación, definida como la aplicación de las mecánicas, las dinámicas y, si es posible, la estética de los juegos en los procesos de enseñanza con objeto de generar experiencias que aumenten la motivación o lo que se denomina engagment que va un poco más allá, implica compromiso e interacción entre el usuario y la experiencia de juego, en nuestro caso, entre el alumnado y la experiencia de aprendizaje que ocurre en el aula.


Trasladando la lógica de los juegos al aula podemos decir que los docentes en el aula no jugamos al despiste o a pillar al menos atento. El juego es conocido y lo que queremos es que todos ganen y para ello les damos pistas que les permitan encontrar las soluciones o les guiamos o les damos apoyo si lo necesitan. Lo principal son los jugadores y el objetivo es que jueguen y sigan jugando.


10 pistas para un aula inclusiva


1. ¿Todo tu alumnado juega o alguno se queda fuera de juego? o lo que es lo mismo... ¿son tus
clases accesibles a todos los alumnos?
La primera pregunta es evidente, es preciso cuestionarse si
están todos los que deberían estar en tu aula. Hemos de repasar los invisibles, alumnado que pasa
desapercibido y que, aunque está presente, no participa ni aprende lo que podría. También los que abandonan, para algunos el aula puede convertirse en un momento determinado en "territorio hostil", puede haber sufrido acoso, puede haberse sentido frustrado repetidamente por no seguir la clase, puede no tener ningún interés... sea como sea, puede ser momento de intentar averiguarlo solo o en equipo.


2. ¿El usuario puede personalizar el juego? Todos sabemos la importancia de la motivación como
motor del aprendizaje. Los alumnos se sentirán más motivados si, de alguna manera, participan en el diseño de las actividades que ocurren en el aula. No se trata de dejar el aula en sus manos, sino de permitir que tomen decisiones y hagan elecciones. El docente tendrá siempre claro cuál es el contenido a trabajar o el objetivo que se plantea con la actividad, habrán cosas que no serán objeto del debate, pero otras sí y dará la oportunidad, por ejemplo, de llegar a acuerdos para elegir entre todos una u otra actividad para trabajar el contenido o para empezar por una u otra cuestión. En definitiva, el jugador puede tomar decisiones siempre dentro del marco de unas reglas del juego establecidas por el diseñador del juego.


3. ¿Todos conocen las reglas de juego? ¿das instrucciones al inicio de clase? Es necesario asegurarse de que la actividad que se va a hacer en clase y las normas que la rigen están claras y, especialmente, son entendidas por todos. Explicar y adelantar qué se va a hacer ayuda a todo tu alumnado.


4. ¿Muestras el escenario donde se va a jugar? El progreso en el aprendizaje empieza por los conocimientos previos, por su propia experiencia, y luego continua al relacionarlo con los nuevos
conocimientos. Poner en marcha lo que ya saben sobre el tema es ponerlos en contexto, en el escenario adecuado donde se va a desarrollar la acción en clase, y en disposición de crear nuevas conexiones y aprender.


5. ¿Cuándo das un mensaje la información está ordenada y es comprensible para todo tu
alumnado?
La accesibilidad cognitiva es la forma de asegurar que tanto el alumnado con discapacidad intelectual como otros muchos que tienen problemas de comprensión o dificultad para concentrarse cuando se presentan grandes cantidades de información, puedan acceder a la información del entorno, bien sea en un espacio o a través de información escrita. Tiene que ver, por ejemplo, con presentar los materiales o la información de manera organizada o con dar la información graduada en pequeñas dosis.


6. ¿Cuándo se equivocan das pistas para que lo hagan mejor o solo aparece el mensaje de error?
Convertir los errores en oportunidades para aprender implica dar la información necesaria para que el alumno entienda en qué se ha equivocado y cómo resolverlo y también dar la oportunidad para que corrija sus errores y rehaga el trabajo de manera individual o con la ayuda de otro compañero de clase.


7. ¿Das feedback cada vez que hay una interacción? El feedback efectivo es el que proporciona información que ayuda al alumno a saber dónde está y hacia dónde va. Es el que le indica cuál es su progreso, favoreciendo la metacognición entendida tanto como el conocimiento que tiene el estudiante de cómo aprende, como el control activo y la regulación de ese proceso de aprendizaje.
Decir a un alumno "lo has hecho muy bien" o "puedes hacerlo mejor" no es un feedback eficaz si no se añade la información necesaria para que el alumno sepa de forma precisa qué ha hecho bien o qué puede hacer mejor. Utilizar rúbricas que permitan tanto la autoevaluación como la coevaluación también puede ser un medio de proporcionar feedback.


8. ¿Recompensas los aciertos? ¿Adaptas los niveles según los van superando? Volviendo al tema
de la motivación, conozco muchos docentes que utilizan estrategias motivadoras que tienen que ver con el nivel de aprendizaje alcanzado por el alumnado. Por ejemplo, un alumno que en un examen o en un proyecto llega al 7,5 queda "liberado" de realizar cierto tipo de tareas o deberes.
Es un buen incentivo para preparar un poco mejor el examen o la presentación del proyecto. Tan importante como recompensar los avances de cada uno de los alumnos y alumnas es tratar de retarlos según sus posibilidades, personalizando sus itinerarios de aprendizaje en la medida de lo posible. Las recompensas y los retos, en los juegos, refuerzan la motivación que a su vez potencia la acción.


9. ¿Utilizas otros escenarios? ¿Dónde acaba tu aula? ¿en la puerta? Un aula inclusiva es la que está abierta al entorno y que, además, se expande más allá de sus límites físicos. ¿No va siendo hora de que en la escuela se valoren competencias que el alumnado está adquiriendo fuera del aula, en contextos informales? Es necesario reflexionar sobre los contextos de aprendizaje y sus interacciones. ¿Dónde aprende el alumnado del siglo XXI? aprende en el aula, en el barrio, en casa, en el ciberespacio... aprende solo, en comunidad, en red... aprende de sus profesores y también de sus iguales... la lista continua...


10. ¿Tienes en cuenta las experiencias de los usuarios para mejorar el juego? La autoevaluación
del docente es la casilla de salida del próximo juego ;-)


¿Qué otras pistas propones?


Crear un aula inclusiva es un reto. Requiere transformar las estrategias y prácticas tradicionales y crear entornos de aprendizaje que tengan en cuenta el potencial individual, que valoren la creatividad, que promuevan las interacciones sociales, el trabajo cooperativo, la investigación y la innovación.

 

 

 

...

Rosa Aparicio es autora del blog iPads y Autismo trabaja por una escuela inclusiva para niños con TEA con ayuda de los iPads

 

La inclusión educativa de  las personas con diversidad funcional es una verdad a medias, una de las grandes asignaturas pendientes de un sistema educativo más preocupado por la excelencia resultados académicos de sus alumnos, que por educar personas.


La realidad de algunos niños en las aulas oridinarias es difícil ya que los centros no cuentan con los recursos materiales, las estrategias educativas ni los conocimientos necesarios sobre los diferentes trastornos y como abordarlos para ayudarlos a avanzar su proceso educativo. Los centros suplen estas carencias con la voluntad e implicación de los profesores, que con su trabajo y dedicación intentan conseguir una mejor inclusión escolar. Es por eso que seguimos buscando soluciones para estos alumnos, desarrollando recursos, nuevas metodologías y herramientas que faciliten su integración en el aula ordinaria.


Desde hace unos años contamos con un nuevo aliado, la tecnología. Su integración en el aula ha cambiado la forma de comunicarnos, el acceso al conocimiento, nuestra forma de entender el mundo y ha propiciado nuevas formas de enseñar y aprender. Estas herramientas nos han permitido respetar el ritmo y las necesidades de nuestros alumnos, beneficiando sus procesos de aprendizaje y adecuando los contenidos a sus diferentes maneras de aprender, sobretodo con aquellos alumnos que presentan necesidades educativas especiales (NEE).


Aún así no todos los dispositivos son adecuados, los alumnos con NEE necesitan recursos tecnológicos más accesibles que ofrezcan respuesta a sus necesidades educativas específicas, ya que encuentran en algunos dispositivos TIC grandes dificultades de manipulación de la herramienta, de comprensión de las tareas a realizar y del conocimiento del propio recurso. Si no garantizamos la accesibilidad, corremos el riesgo de crear una brecha y los alumnos con NEE queden excluidos del mundo digital.

 

 

Para leer el informe completo haz clic en el TÍTULO

 

 

...

Os invitamos a conocer el proyecto de Pedro J. Cifuentes dibujante de cómics convertido en profesor, ha sido capaz de involucrar a sus alumnos en la historia haciendo de ellos unos auténticos dibujantes.

 

Haz clic en el título y lo verás detalladamente

 

Así se presenta:

 

Hola, me llamo Pedro Cifuentes y soy Profesor de Sociales en ESO y dibujante de cómics.


Desde siempre me ha gustado el mundo del dibujo y la ilustración, sin embargo, cuando empecé a trabajar como docente, pensé que en lo sucesivo debía aparcar mi afición. Nada más alejado de la realidad.
Ya desde el primer día descubrí que tras la mesa del profesor se encuentra la viñeta más grande que existe: una de color verde oscuro que todo el mundo suele garabatear con tizas blancas (o de colores). A partir de ese momento tuve claro que para centrar mis explicaciones sobre Ciencias Sociales debía convertir mis clases en un gigantesco tebeo.


Mucho ha llovido desde entonces (nueve años), y con el tiempo he ido comprendiendo mejor cuál es mi trabajo, he ido perfeccionando la forma que tengo para desempeñarlo, embarcándome en muchos proyectos educativos (algunos propios) y otros colectivos. En ocasiones la cosa ha funcionado bien, en ocasiones nos hemos hundido con estilo.


Del mismo modo, una cosa que he podido experimentar durante todo este tiempo ha sido el poder de los cómics como recurso didáctico, de forma que, además de proponer su lectura y trabajo dentro del currículum, durante el curso 2015/2016 decidí “lanzarme a la piscina” y comenzar a generar materiales propios como principal recurso didáctico.

 

 

...

Encuentra

facetas
Tipo de contenido